Sí, créelo  o no, la lactosa, el principal azúcar de la leche humana (que le da ese saborcito bien dulce que le encanta a todos los bebés), puede librar a tu hijo de enfermedades respiratorias e intestinales.

Nadie podría imaginar que un azúcar o un carbohidrato puedan poseer propiedades anti infecciosas. Por un lado, en la información que se nos da diariamente se asocia los azúcares a alimentos dañinos, sin hacer distinción de cada tipo de azúcar. Por otro lado, se suele relacionar la protección inmunológica con las inmunoglobulinas, que son proteínas. Pero veamos la maravillosa excepción que es la lactosa, el azúcar materno.

La leche humana es la más dulce en comparación a otros mamíferos

¿Cómo se halla y funciona la lactosa?

La lactosa empieza a sintetizarse en la leche humana aproximadamente a las 30 horas del post-parto, en cantidades abundantes. De todas las leches mamíferas, la leche humana es la que contiene la más alta cantidad de lactosa, por lo tanto es la más dulce en comparación con las demás leches.

 azucar en leche materna ayuda a prevenir enfermedades

¿Qué es exactamente y de qué está compuesta?

La lactosa, el azúcar más abundante en la leche materna, es un disacárido formado por dos azúcares simples: glucosa más galactosa,  y no sólo tiene un importante valor calórico y nutricional, ya que aporta el 40% de la energía que el bebé necesita para crecer;  sino que favorece el crecimiento de una “bacteria buena”: el lactobacillus  bifidus en el intestino del bebé.

Esta bacteria, al alimentarse de la lactosa, provoca una flora fermentativa acida en el intestino del bebé que inhibe el crecimiento de gérmenes patógenos que infectan y producen enfermedades gastrointestinales. Además, dicho compuesto también contribuye a ese “aroma, parecido a una miel ácida”, tan característico de las heces fecales  de los bebés alimentados exclusivamente con leche materna.

Otros beneficios

La leche humana además contiene otros azúcares, los mucooligo polisacáridos, que se adhieren a las mucosas de la faringe y del tubo digestivo del bebé, haciendo que muchas bacterias patógenas (tales como ‘Escherichia coli’, ‘Streptococus pneumoniae’, ‘Haemophilus influenza’ y otras) se “peguen” a ellos, evitando que se produzcan  infecciones en el niño.

Además, la lactosa favorece la absorción del calcio y del hierro. La concentración de hierro en la leche materna, no depende de la cantidad de hierro que la madre ingiera en su dieta. La lactosa,  promueve la absorción del hierro de la leche materna en el bebé, y su concentración es alta, en comparación con las fórmulas comerciales, o leches de vaca modificadas.  De esta manera, la absorción del hierro proveniente de la leche materna es mayor que la absorción del hierro de la fórmula, lo cual evitará anemias en los bebés.

La leche humana, contiene además una alta cantidad de galactocerebrosidos, que estimulan la maduración del cerebro en desarrollo del bebé.

 

diferencia leche humana y animal

Diferencias entre la leche humana y la de otros animales

Azúcares como los oligosacáridos, presentes en las leches de otros mamíferos, proporcionan protección específica a sus crías mamíferas, así,  es de esperarse que los oligosacáridos añadidos a las fórmulas comerciales, no  confieran protección  a los bebés humanos, ya que los de la leche humana son únicos y no pueden ser sintetizados artificialmente.

En algunos casos la tolerancia a la leche proveniente de otros animales va variando con el paso de los años; se ha relacionado la intolerancia a la lactosa con un cambio en la producción de una enzima que producimos desde nuestro nacimiento. Los seres humanos producen lactasa, la enzima que se encarga de digerir a la lactosa hasta aproximadamente los dos años y medio, pudiendo extenderse este período hasta los siete años. No obstante, de manera genéticamente determinada, la lactasa disminuye con la edad, lo cual explica que muchas personas sean intolerantes a la lactosa al consumir leche de vaca.

¿Se puede presentar intolerancia a la lactosa desde el nacimiento?

La intolerancia primaria a la lactosa de la leche materna, es decir en un bebé de corta edad, es algo extremadamente raro e improbable, y a menudo es una condición mal diagnosticada.

La leche humana es un alimento maravilloso para un bebé indefenso y en crecimiento

Todo esto nos lleva a concluir que la leche humana es un alimento maravilloso para un bebé indefenso y en crecimiento. Nos asombramos al saber que hasta los simples azúcares que contiene no solamente alimentan a tu bebé, sino que lo protegen de muchas temibles enfermedades.

Cualquier duda o comentario, puedes dejarme un comentario abajo. ☺️

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Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna (IBCLC), educadora prenatal y doula. Además de tener su consulta privada, María es directora de un centro de lactancia materna. En Mundo Máh ella busca compartir sus muchos años de experiencia para guiar a las madres en el hermoso camino de la lactancia materna.

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