Escoger colegio es una tarea delicada y de mucha responsabilidad…

Camilo Roa, orientador y coach existencial, insiste en que: “Educar, es afectar una vida para siempre”. Por lo mismo, escoger el colegio para nuestros hijos es una tarea que implica mucha responsabilidad. Para empezar, debemos hacer una mirada integral que ponga en un lado de la balanza lo que queremos para nuestros hijos y lo que éstos son y pueden llegar a ser, y en el otro lado la propuesta escolar y su consistencia entre el discurso y la práctica. Esto nos ayudará mucho en el proceso de selección.

Una vez tomada la decisión, es bueno soltarse, desapegarse del resultado, acompañar y apoyar a los niños y a su colegio, y concentrarse en el proceso. La realidad y los resultados se irán revelando en el camino.

 

Estas son las 5 preguntas que debes hacerte antes de escoger el colegio para tu hijo:

 1. ¿A quién confiar la formación escolar de nuestros hijos?

Con cierta frecuencia los padres y madres de familia buscan orientación para decidir en qué jardín o en qué colegio “ponen” a sus hijos. Por supuesto no es una tarea fácil.
La vida escolar consta en general de 2 años de jardín, 3 de pre-escolar, 5 de primaria y 6 de bachillerato; son 16 años en cada uno de los cuales los niños estarán un promedio de 40 semanas, 5 días a la semana, 8 horas diarias, para un total de 200 días (55% de los 365) y 1600 horas (27% de las 365×16= 5840 horas despiertos) en su colegio, acompañados por un promedio de 6 a 8 maestros y maestras que se harán cargo de su formación. Hay razones de mucho peso para estudiar cuidadosamente esta decisión.

Quiero entonces, proponer algunos criterios de evaluación con base en mi experiencia de papá, educador y orientador, que sirvan para facilitar a los padres de familia el proceso de discernimiento en la escogencia de colegio.

 

2. ¿Qué queremos para nuestros hijos?

Primero que todo, tengan en cuenta que papá y mamá vienen de dos historias personales y familiares diferentes; se conocieron, se enamoraron y un día decidieron unirse para formar una familia y un proyecto llamado “Hijos”; esto justifica que dediquen mucho tiempo y buen café para sentarse a conversar y a ponerse de acuerdo repensando y respondiendo la pregunta fundamental: ¿qué queremos para nuestros hijos? Seguramente, todos coincidimos en lo mismo: queremos que sean felices (o por lo menos que no sean infelices), que sean buenos seres humanos y ciudadanos, que sean útiles a la sociedad y que la vida no les quede grande.

 

3. ¿Quién es nuestro hijo?

Conocer a nuestros hijos es fundamental para articular lo que ellos son, lo que puedan llegar a ser y lo que el colegio ofrece, evitando a toda costa caer en la trampa de que se les apaguen el espíritu y las ganas de aprender por la escasez de oportunidades o por el exagerado énfasis en la acumulación de conocimientos y la competencia.

Recuerden siempre que “Educar no es llenar un balde sino mantener encendido un fuego”, y escojan el colegio que mejores posibilidades ofrezca a sus hijos para desplegar la mejor versión posible de sí mismos.

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4. ¿Qué ofrece la institución escolar?

Es importante conocer las posibilidades que ofrece el colegio para que el niño explore, encuentre y despliegue sus potenciales en sus dimensiones corporal, intelectual-cognitiva, afectiva-emocional, espiritual y social. Esto requiere un currículo honestamente dirigido al desarrollo integral del ser humano.

El enfoque netamente académico y competitivo está mandado a recoger, pero hay que reconocer que sigue guiando muchas de las decisiones curriculares de los colegios y más preocupante aún, de los padres de familia.

 

5. ¿Qué tan cerca está el discurso de la práctica?

Aquí reside –a mi parecer- la nuez del asunto: la cercanía entre lo que dice el papel y lo que realmente pasa en la vida escolar: es importante ir al colegio, tener conocidos que den testimonio, conocer las instalaciones, verlo en acción, observar y compartir con los estudiantes de bachillerato, hablar con los profesores y los coordinadores, y ante todo, poder conversar un rato con el rector o la rectora, afinando mucho las antenas de la razón, la intuición y el corazón para detectar las posibles inconsistencias.

No olviden que “La palabra convence, pero el ejemplo arrastra”; a la hora de la verdad, la formación de sus hijos estará muy influenciada por el llamado “currículo invisible”, representado en el sistema de valores y costumbres del colegio y en su cultura organizacional.
Por último, que se tenga la posibilidad de construir vínculo familia-escuela. Sí, son tres los entes que educan a un niño: la familia, la escuela y la sociedad.
Los dos primeros están más o menos bajo nuestro control, el tercero no, y aunque ofrece muchas oportunidades, representa a la vez serias amenazas a lo que la familia y la escuela se proponen dada la disparidad de criterios entre lo que para unos y otros representan los valores y el sentido de la vida.

Por esto es muy importante escoger un colegio que ofrezca la posibilidad de crear un vínculo familia-escuela fuerte, coherente y participativo, que permita ejercer un fuerte contrapeso a este desequilibrio.

 

J.Camilo Roa Mackenzie

*Artículo publicado originalmente en Sentido Vital 

 

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A través de Mundo Máh! queremos acompañar a todas las mamás y papás en el maravilloso camino de la crianza. Sabemos que es más fácil cuando tienes el apoyo y soporte de tu familia, amigos, otras mamás. En este espacio convergen mujeres y mamás que quieren compartir contigo sus experiencias, consejos e ideas. La meta: contribuir al desarrollo integral de tus hijos.

También publicado en Medium.