Para empezar no todas las leches de crecimiento son iguales…

En general una leche de crecimiento debería tener diferencias importantes respecto a la leche de vaca, como las que se detallan a continuación:.

Cuando se elige una leche de crecimiento debería cumplir mínimo estas características :

1. Menos cantidad de proteínas (2 g/100 ml, que es más cercana a la leche humana que a la de vaca).

2. Grasas vegetales, con más porcentaje de insaturadas.

3. Hierro

4. Vitamina D (generalmente bastante más que cualquier leche de vaca normal)

5. Algunas contienen DHA, un componente importante que está en la leche materna (y no en la de vaca), que contribuye al desarrollo cognitivo,…

6. NO TENER AZÚCAR AÑADIDA (hidratos de carbono alrededor del 5-6 gr/100 ml)

 

*Se deben evitar aquellas leches que llevan añadidos como cereales, galleta, “fruta”, etc.  que suponen un aumento considerable de calorías (estás deberían estar alrededor de 60-70 Kcal/100 ml).

 

En resumen:

En un mundo ideal: leche materna + alimentación variada rica en fruta, verduras y hortalizas, y pescado, es lo mejor para el niño de más de un año.

En el mundo real: la mayoría de niños no toman ya lactancia materna al año de edad, y en muchos de ellos la alimentación es excesiva en proteínas y escasa en varios nutrientes. En estos casos la leche de crecimiento tiene menos proteínas y aporta algunos nutrientes importantes.

 

*Artículo originalmente publicado en El blog del pediatra 

 

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